domingo, 9 de diciembre de 2012

¡Nada que celebrar!


Nada que celebrar.
Esa fue mi respuesta cuando sugeriste que nos encontráramos es estas fechas festivas.

¿Qué celebrar?
Un mito que modela la imagen virgen de la mujer inmácula.
Golpe patriarcal, machista, contra nosotras.
¿No es hermosa la maternidad en sí misma?

Transformación santoral de lo que era rito pagano.
El nacimiento del Sol.

No quiero celebra nada, cuando sé que en la calle está el hambre y el frío.

Cuando mi corazón sangra por la ausencia de mi amada madre y la soledad de mi padre. Por mi orfandad adulta que no me puedo aplacar.

Nada que celebrar, cuando miro a mi alrededor y veo la no voluntad para mejorar el estado de estar de las personas y el despilfarro al que nos quieren arrastrar, para tomarnos los pocos restos de supervivencia que nos puedan quedar.

¡Nada que celebrar!

martes, 13 de noviembre de 2012

Sueños


En plena campaña electoral el paisaje urbano denota las sobras de las que gozan los partidos mayoritarios, y los que tiñen de azul sus promesas incumplidas.

He pensado en el sueño de esas banderas instaladas con tuzudez en balcones y ventanas, resistiendo contra viento y marea.

Un líder mesiánico abriendo sus brazos en gesto estudiado.

¿Depositaran sus sueños en buenas manos?

¿Quién soy yo para negarlos?

No es mi independencia, porque no soy natural de aquí y me siento plenamente aragonesa, pero no puedo dar un voto a favor de quienes descuidan esta razón legítima de autodeterminación y libre albedrío.

Cuantos vinimos a Catalunya para pacer en ella no debemos negarles este sueño.

Voto útil. No dejarlo en descuido.

lunes, 12 de noviembre de 2012

sábado, 3 de noviembre de 2012

LA CULPA


LA CULPA

¿Quienes/quien son/es/somos culpables?

Una niña confiada y con ganas de celebrar con amigas y amigos, salió de su casa a disfrutar.

Esa confianza se la dimos los adultos que construimos este mundo con nuestras acciones y negaciones.

Se la dieron aquellos que prepararon su negocio de masas, sin tres dedos de frente.

Aquellos que usan la fuerza para reprimir y no para prevenir.

La culpa repartida parece menos culpa.

La víctima no tiene voz.

Confiaba en esa seguridad que todavía no cuestionaba.

Ha muerto.

Esa madrugada se vio arrollada por una avalancha humana.
En ese pasillo de terror. Estrecho y sin escape.

Aplastada, como las otras que le antecedieron.

Cuatro víctimas mortales.

Ellas perdieron la sonrisa en un rictus de dolor que les ahogó.

Siempre temí las multitudes. Un instinto ancestral me decía que no debía exponerme a lo que no tiene escapatoria.

Siempre busqué a mi alrededor los caminos para poder escapar si la aglomeración se hacía insoportable.

Hubo noches jóvenes en que me expuse a ello, y después aglomeré en mi mente esos miedos.

jueves, 1 de noviembre de 2012


Siendo niña revoloteaba entre flores de cementerio, miraba con curiosidad las tumbas, cuando íbamos al pueblo a visitar las de los abuelos.
Repartíamos flores en aquellas que no tenían quien les dejaran.
Había difuntos de todas las edades.
Parecía que nada de eso tuviera que ver con nosotras.
Se han ido descontando esos familiares que con cálido gesto nos llevaban de la mano.

No soy la niña que fui, pero ella está aquí, mirando a través de mis ojos.

Somos los muertos que velamos.
Pisamos y respiramos.
Pensamos y hablamos.

Los frutos que estos días tomamos son la antesala de un frío invierno, en que la naturaleza quiere reponerse.

Acopio de energía para caldear los músculos ante el frío.

Queremos pensar en un estado del ser tras el transito.

La identidad se perderá.
Nos encontraremos sin límites ni barreras.

Los límites de la vida los hemos tejido a conciencia. Son pilares en que atamos cuerdas que nos sostienen.

Creencias que queremos imbuir en otras mentes.

sábado, 27 de octubre de 2012

La mano que mece la cuna de los que nos oprimen


Cuando un hombre, o mujer, supera la media de riqueza en el mundo, lo hace a costa de otros u otras.
Si  gente de esta catadura no tiene ética podemos esperar lo que sea.
Barato paga el feudo a su iglesia. Con ello pensará aplacar nuestras prevenciones y un boleto seguro para ese paso por las puertas de su cielo.
Entretanto que le quiten lo bailao, aunque explote a menores en países en que no tienen derechos universales, y pague sus impuestos en países baratos, disfrutando de los logros que entre todos los que cotizamos aquí estamos pagando.

Quiero saber cuales son sus mercancías para no comprarlas. Necesito esa información. No quiero ser cómplice.

Transparencia de sus tejemanejes en los mercados.

Su mano mece la cuna de los que nos oprimen.

viernes, 12 de octubre de 2012

El Pilar. Virgenes negras.

Aragonesa de cuna.
Catalana de adopción.
Hoy la pilarica está en mi corazón.

 Las vírgenes negras son restos de un matriarcado cegado por la cruz.


martes, 25 de septiembre de 2012

25 de Septiembre de 2012 - Madrid



He focalizado el vídeo que se puede ver en http://www.youtube.com/watch?v=-0ydInm4Fm0 porque una mujer ha sufrido el ensañamiento en la carga.
Muestra de lo que acaece en nuestro país.
He sentido un nudo en mi estómago al verlo.
Estamos bajo un régimen policial.
Le llaman democracia y no lo es.

jueves, 30 de agosto de 2012

Eco


ECO

La montaña no es voz. Ella rebota la que le llega, se la que sea.

La persona no es montaña. Su rebote pasa por el filtro de su mente e ideología.

Un muro hace eco de lo afín o lo que duele.

Estos días las voces no amansan. Hieren.

jueves, 5 de julio de 2012

Búsqueda enredada. Libro.


Bubok me ha comunicado que este libro pasa a las librerías.
Dejaré el ebook gratis durante un tiempo, para que amigos y amigas que tengan interés en él lo puedan bajar.
He revisado.
Tengo en casa un ejemplar de la primera hornada.
El precio del libro está condicionado a los requerimientos de la editorial.

http://www.bubok.es/libros/214539/BUSQUEDA-ENREDADA--La-busqueda-de-mi-misma

lunes, 21 de mayo de 2012

Mañana saldremos a la calle


Acerco a mí el espectro de sentimientos desabridos.
Hago con ello ponzoña que nada me favorece.
Ascos sobre anuncios de uno u otro tajo en nuestras carnes.

Mañana saldremos a la calle.
Sacaremos con nuestra rabia las voces a grito y sentiremos que somos muchos a los que no escuchan ni oyen.

Ellos viven en sus poltronas.

Se duelen de las medidas que aplican a otros. A quienes hacen daño irreparable.

Quisiera que sobre ellos alguna yaga medrara, para que lo supieran en sus propias carnes.

Les tengo inquina.

Cada día caen sobre nuestras espaldas más y más sacrificios, mientras ellos pasean su altivez y viven a nuestra costa despilfarrando recursos que ya no están en existencias, y que nos tocará pagar en otra vuelta de tuerca.


domingo, 20 de mayo de 2012

La rabia


Me apago sin la letra mía.
No tengo voz que ampare mi destino sin ella.
Me pierdo en el vacío de lo efímero e intangible del tiempo.

Siento que la nada se aleja, si tomo en mi mano la palabra.

¿Será ella el paraíso?
¡Será!

Adherida en los intersticios de la carne que me martiriza, cobra vida y forma en volutas de aire.

Me busco en ella.

Quiero encontrarme.

Hubiera negado el destino cerrando definitivamente el camino.

No ha sido así.
Es mucho lo por ver y vivir, aunque tendamos a la negación y nulidad del fin al que nos vemos predispuestos.

Se va yendo y yo observo ese traspaso.

Me observo en él.

Pierdo el sentido de lo terreno y quedo en paréntesis.
En un desdoblamiento que mi cuerpo lacera.

Psique me puede.

Veo pasar accidentes de vida que no quedaran.

A veces la rabia se enquista y hiere.

El grito animal me sale de dentro.
Quisiera saltar al vacío y quedar espectrada en sustancia disuelta en confusa materia difusa.
No puedo.
Tengo terminales neuronales que quieren volar en paisajes todavía por crear.

La rabia anida y sangra.
La dejo y marcho buscando fuentes de aguas claras a las que mirar.
No todo es tiniebla.
Deshaciendo los nudos de lo no tuyo, no consigues tirar del cabo de vela que quieres abrir ante un horizonte de posibilidad.

sábado, 5 de mayo de 2012

La fiera


La fiera

La fiera no anda a cuatro patas, ni emite sonidos extraños.
Es él o ella.
Un ser que desoye el lamento de los despojados.

Tiene nombre.
Cuando despiertas, y abres los ojos al mundo, está al acecho desde antes.

Es implacable.
Rompe todo asomo de esperanza.

Se adueña de los recursos necesarios para la supervivencia de personas a las que ni mira ni tiene en consideración.

Se vanagloria de su hazaña, alzando el gesto en su soberbia arropada en sus creencias.

Es el ser despreciable que corona su estirpe con blasones.

Es el amo del mundo.
Enriqueciendo sus arcas sobradas, sólo por afán de totalitarismo y poder absoluto.

Está siempre al acecho.

Lo mejor que puede sucedernos es que pase de largo.

Los tiempos van pasando, pero su especie se perpetúa porque acapara lo que de la tierra es de todos.

Sus ojos se miran a sí mismo.

No te ve.
Sólo eres un obstáculo o utilitarismo a su servicio.

Deberías prevenirte de su engaño.

Se disfraza y engaña porque sabe que los humanos valoran la palabra.

La enmascara o la da sin atenerse a lo que de ella debería responder.

Niega lo evidente y usa un lenguaje confuso en que te enreda.

Desde su cuna, recibe instrucción de excelencia para sacar provecho de quienes tiene a su alrededor.

Es alimaña.

Se instala en el poder escalando sobre las cabezas de los más débiles o desinteresados.

Juega a su favor.
Te miente, sacándote lo que tienes.

Usa la ley y la norma para romperte las piernas.

Es heredera de los de antaño prohombres que ganaron ese sitio en batallas de sangre.

Organiza un mercado del que saca provecho y te cobra rendimiento.

Tu trabajo llena sus arcas.

Primero te quita.
Después te regala migajas de lo que te pertenecía.

Negocia las normas de juego entre sus semejantes, dejándote desvalido ante la ley, y en precario.

Tiene nombre.

Tú y yo pensamos hoy en uno, mañana en otro.

Siempre tenemos su sombra sobre nosotros, como espada de Damocles.

domingo, 22 de abril de 2012

miércoles, 11 de abril de 2012

Publico

He dado el paso, y voy a publicar.

Estoy revisando el texto.

Tengo la sensación de dejarme muchas cosas, pero tendré que darle paso.

Volveré a leerlo, para ver si cazo alguna.

En el 2006, empecé con los blogs.

Ha sido un paseo muy agradable, y motivador.

Tras el fallecimiento de mi madre, he tomado la decisión de publicar la novela de fantasía que le leía, mientras la iba escribiendo.

Eso ocurría el verano del 2007.

En su honor, publico.

Revisando, redescubro mis propias letras. Las que en ese tiempo tracé sobre papel, y pasé a blog.

Estoy lejos de ellas, pero un día fueron mías.

Pienso que ese sea el primero de los libros que voy a publicar.

Nada espero de ello, pero lo voy a hacer, para dejar mis textos en soporte cerrado.

Los blogs, han sido el tapiz en que he ido desarrollando una urdimbre, que pide tomar forma.

Las intenciones, tarde o temprano se llevan a cabo.

Viví una actividad comunicativa en este, y otros entornos, que me llevó a escribir sistemáticamente.

Abordé distintos estilos.

A veces, mis letras saltan en versos.

En otras ocasiones, son relatos cortos.

Novelar es algo que he hecho en alguna ocasión, no por intención previa, sino, porque el texto lo ha requerido así. A ello le denomino narrativa de largo recorrido.

domingo, 25 de marzo de 2012

El verano prometía

Miro la fotografía que colgué en mi blog, y siento el escalofrío y angosto nudo en el estómago.
En ella, mamá estaba maravillosa.
El verano prometía.
La había encontrado muy segura de sí y animada.
Ella, como yo, renacía con la tierra.
El invierno siempre era su dificultad.
La tenía encerrada en casa.
No podía moverse mucho rato y debía sentarse en algún banco.
Con el frío eso era imposible.
Pasaba largos días encerrada en casa.
Paseando por ella y por la galería.
Cuando estábamos juntas, se animaba.
Ese día jugó con el abanico.
Suerte que le hice fotos, porque nunca más volvió a sentir ese alborozo.

COMPARTIR

Tirando del hilo se hace el ovillo.
En una madeja, para tricotar, se debe ovillar.
Lo que se hace en estos entornos es similar.
Poner orden a madejas de distinto calado.
Según me es dado.
Poesía.
Información.
Opinión.
Arte.
Emoción.

Todo ello crea un basto tapiz en que las piezas llevan a movilizar el pensamiento creativo.

Una palabra.
Un verso.
Una imagen.
Un lienzo.

Compartir.
Sentir.
Vivir.

¿Quién dijo que virtual no es real?

¿Es acaso mi latir sombra de un no existir?

Amistad.
Compañerismo.
Complicidad.

Por aquí la compañía es real.

A distinto grado y nivel.

No es lo mismo encontrar imágenes de Yago, nuestro peque, que las de uno anónimo
Pero la empatía anuda el sentido de lo apercibido.

Una risa contagiosa.
Una lágrima escondida.
Un gesto.

Todo ello me trae y me lleva, entre toque de ratón y pálpito de teclado.

Aquí vengo y dejo retazos de emoción y sentimiento.

sábado, 24 de marzo de 2012

Es de desear

Mamá lavó los pañales que me puso.
A ella le pusimos los de usar y tirar.
No aceptaba no controlar.
Esa fue una de las razones que le llevaron a caer tantas veces. Quería llegar a tiempo y mantenerlo seco.
En muchos momentos conseguía su objetivo y eso le hacía exclamar, que no necesitaba a nadie, que ella se valía.
No quería que le vistieran o desvistieran.
Sólo a mí me lo permitía.
Cuando en el hospital se vio incapaz de valerse, se desmoralizó tanto que cambió su actitud.
No sentí esa frustración.
La animé a superarlo y recobrarse.
Ella sabía que no lo conseguiría. Que había llegado a puerto.
Yo, hasta el último momento, confié.
Ella no.
Se despidió.
Lo acepté.
Mis sueños, hoy, me han colocado en la situación que no se da, en ese tiempo en que nuestros enfermos no se valen y se alarga todo.
A su hermano, mi tío Manolo, lo tuvimos casi dos años cruzado en la cama.
A veces, resbalaban silenciosas lágrimas por su cara.
¿De qué sirve tanto medicamento y atención hospitalaria, ni no se salva lo que se quiere salvar?
Cerrar el ciclo sin mucho tiempo en la espera, es de desear.

miércoles, 21 de marzo de 2012

No cuentas


Hay un temor ancestral, que nos hace mirar en otra dirección.
Es la sensación de que si miramos nos pase algo similar.
La empatía que nos debería movilizar para arrimar el hombro, se oculta bajo capa de supervivencia huidiza.
No te salvas solo, lo harás si unes tus manos a las de los demás.

Hay un refrán que equivocamos.
"Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija."
La sombra del amo no te cobija, te sacrifica.

Votaste a los amos, pensando que sacarían a flote este barco.
¡Iluso!
No sabes que nunca saciará su deseo de poder, dominio y riqueza.
¿Cómo pudiste no ver lo que escondían las sonrisas de farsarios y farsarias que hoy te sacan de casa?
¿No tenías memoria?
¿No la tienes?

No hace tanto.

Sorprendente que en doscientos años, no hayamos sacado de sus tronos a los poderes caciquiles de esta tierra.

¿Para qué derramaron su sangre nuestros abuelos y abuelas?

¿Acaso pensaste que te darían parte?

Sobras, si no rindes.

No cuentas.

lunes, 19 de marzo de 2012

Este día del padre




Este día del padre no ha estado ella.
He regresado con la sensación de que tú quieres irte a su lado.
No tengo ánimos para darte argumentos, ni retenerte si es así.
Esperaba que estuvieras un lago periodo, pero ahora dudo que sea así.
Veo en ti, que quisieras tenerme a tu lado, pero que no por ello vendrías conmigo.
En la casa te quedas a la espera de tu marcha.
No quisieras hacer ese viaje desde otro sitio.
Tendré que regresar a menudo para que me tengas cerca y podamos mirarnos y tocarnos, cosa que con ella nunca será posible.
Me dijiste que sueñas con ella.
Que te pregunta cómo éstas y te dice que está bien.
Es posible que esos sueños te acompañen.
Temí sentir el desgarro de su no presencia, pero he visto que estoy en otro nivel del proceso.
He marchado con el hasta pronto.
Te has conformado pensando que pasará rápido.
Estás bien atendido y acompañado.
Los días son más largos y paseas con esa mujer que encontramos para ti, y a la que importas como persona en la medida de lo deseable.
Hemos estado juntos.
Eso me queda.
Tu sordera me impide mucho intercambio por teléfono.
Nos manejamos mejor cuando estamos cerca.
Hemos mirado las fotografías familiares.
He buscado mis rasgos en mi madre.
Hay mucho de ella en mí.
Antes no se veía, pero esas imágenes son testigo.
No la recordaba. La veía siempre permanente, pero no fue así.
Cambió mucho, y a mi me pasa lo mismo.
Desde mi espejo no noto esos cambios, pero están allí.
Las muchas fotografías que conservamos lo testifican.

jueves, 15 de marzo de 2012

ARRANQUE



¿Encargaste la luna para mí?

He patit.

Yo te dije amiga.
Hermana.

Mi compañera de vida.

(Hubo de llegar) Tuvo que venir la noche, para recordar aquel día.

Rincones del alma perdí.

Fue a ti.
Tú me viniste a decir, que no llorara la vida que contigo aprendí.

¡Fracasé!
No perdí.
Me volví a construir.

Vienes a verme.
Intuí.
Nada perdí.
Aprendí.

Ya no soy esa.
No pretendas que me asome por el agujero que salí.

El tiempo no pasó en vano.
Me reconstruí.

¡Qué alegría volver a verte!
Qué amplitud al corazón.
Abrazarme en el pasado, del que tú y yo hemos saltado.

Ésta es la posibilidad.

Un pasado al que no asististe.
Un pasado del que no viniste.
Un sendero que, por transitado, dejaste de lado porque no era para tu (pie) paso (calzado).

Era otro el que te había tocado.

martes, 13 de marzo de 2012

Me queda volver a casa

Hacía tanto tiempo que no usaba la bañera, que ni lo recuerdo.
Era madrugada de este día que no he empezado, porque no he acabado el otro.
Había dejado de usarla porque se decía que con la ducha se consume menos agua, pero hoy era necesario hundir mi cuerpo y liberarlo de amarras.

He vuelto a la cama, pero no había forma de coger el sueño.

A las cinco he tomado mi café con leche y galletas.
Tras dos días de dieta astringente, me la he jugado.
Hay que experimentar y escuchar el cuerpo.
Uno de mis médicos, homeopata, me dijo una vez que no se debe temer a las reacciones del cuerpo, porque éste se purifica siempre que puede.

El tuyo ya no pudo.

Sudabas.

Papá, antes de marchar lo advirtió.

Yo no me había dado cuenta.

Estaba fundida a ti, cogida de tu mano inerte.

Él siempre pendiente de ti. Y tú de él.
No vivíais uno por otro.

Ahora está relajado.
Te añora tanto...
Hemos hecho piña para sustentarle y evitar que caiga en ese abismo que atisbo.

Crédula de mí, pensé que esa reacción te sanaba. Que ese estado de latencia era necesario para que tu cuerpo recobrara energías necesarias para hacer frente a los pasos siguientes.

¡Ya no!

Suerte que en el Hospital del Sagrado Corazón de Jesús, tu mayor devoción, el trato es de lo más humano. Nada que ver con el que habíamos dejado atrás.

Tu final fue pausado.

El día de tu sueño, cuando regresaste, con movimientos discordes y gestos de desagrado, en silencio, me respondías con movimientos de la mano, indicando que venías de arriba.

Ese tipo de señales se repitieron esos días.

No los tomábamos en serio.

Pensamos que formaban parte de tus creencias y que por ello los reproducías.

Ese día, vino a mí, durmiendo o no, la imagen de mi abuela, tu madre, que estaba en camino.

Ella iba a tu encuentro.

Papá ha tenido visitas.

Al principio creíamos que eran sueños.

Me queda volver a casa.

Nada es casual

Hoy/ayer ne corté las uñas, de los pies y de las manos.
Un acto tan insignificante y cuanto alcance.
El 1 de febrero, a los pies de tu último lecho, había cortado las de las manos, para evitar dañarte. ¡Madre!
Cada vez que haga lo mismo, vendrá la impronta congelada en mi memoria.
Una cortina amarillo pastel que me dijeron dejara descorrida porque querían observar a tu vecina, supuestamente en las últimas.
¡Qué ironía!
En esas estabas tú, y ninguno de nosotros lo queríamos tener en presente.
Siempre demasiado pronto para tu adiós.
Cuando papá marchó, tras pasar la tarde contigo, me asomé para verle partir.
Tú me llamaste.
-¡Anamari, vamos a casa!
Tu gesto no lo acompañó tu cuerpo.
Repetías.
-Tu padre y yo nos hemos querido mucho, mucho. Mucho, mucho,...
Te escuché.
-¡Tienes razón en lo que dices!
Daría cualquier cosa por saber qué era, de lo mucho que dije esos días a tu lado, en conversaciones con compañeras y compañeros de espera, para guardarlo como como oro en paño.
Reí nerviosa, y comenté que te parecías a los borrachos, cuando se repiten en algo.
¡Cómo me gustaría que lo que me fuiste desgranando en ese momento, hubiera quedado gravado en mi memoria!
¡Lo perdí!
La memoria es fugaz.
No pensé que serían tus últimas palabras.
A la mañana siguiente te encontré dormida.
¡Mi bella durmiente!
¡Mi tesoro!
¡Madre!

Clavaste tus uñas y no quedó rastro.

Dijo la enfermera que estabas reactiva.

Enredé en tu cara con caricias y risas.
Sorprendida por cómo te defendías de mí, y no queriendo asustarte, te hice caricias y mimos.

Te dejamos tranquila un rato.
Le sugería a la enfermera que esperara.

Cuando regreso, queriendo ver las constantes de ventilación y pulsaciones, te cogimos por sorpresa.

Retuve esa mano con firmeza bajo las sábanas, y abrí los dedos de la otra para que ella pudiera ver el ritmo.

Debió avisarme que ese sería el último hálito de ti.

A las horas, te habías ido.

Pasé mi rostro sobre tu suave piel.

Tu cutis envidia de quienes te vieron en el Tanatorio.

Nunca usaste cremas ni mejunjes.

Tenías una piel de bebé.

Quise seguir paseando por tu cuerpo, pero tropecé con ese maldito saco. En tu caso blanco. Habían subido la cremallera.
Te habían dejado bajo las sábanas para que nos parecieras dormida.
Espejismo.

Tu traje en desuso se estaba enfriando.

Tome una fotografía.

Te he hecho tantas.

Eso me queda.
Eso y mi memoria.

Querías que me fuera contigo, pero te arrepentiste y decidiste callar y marcharte sola.
Aunque dijiste que todo es mentira, y que te estaban envenenando, posiblemente, decidiste que no era mi hora.

Decían que enloquecías por trastorno hospitalario.
Nunca estuviste tan cuerda.
Las medicinas, cuando no permiten seguir son veneno que te aniquilan.

He llegado a pensar que no las quiero para mi final.
Que me dejen ir tal como la naturaleza lo lleve.

No supe atenderte es ello, pero saque la lección para lo que me ha de venir.

Nada es casual.

En mi retorno a mi ciudad de adopción, en la espera de mi hora de salida, un libro vino a mis manos.

Allí estaba el mensaje.

No vale la pena vivir, si no es para sentir y compartir.

Te quiero mamá.

Estos insomnios son necesarios para que mi reconstrucción.

domingo, 11 de marzo de 2012

Te imploré

He enfermado.
Tanto que se me agarrotaron las manos y los pies.
Vaciándome por arriba y por abajo.
Perdí el sentido.
Cuando regresé a mí, te llamé.
¡Madre mía!
Serán virus que se asientan en mi cuerpo, tras esos días sin sentidos abiertos a la vida, sólo a ti.
Te fuiste.
Cada semana revivo esos últimos días.
Es un trago que no consigo pasar.
Te has ido.
Te imploré porque me sentí perdida en un cuerpo que padecía.

sábado, 10 de marzo de 2012

Pajarita de papel

EN MI MEMORIA.

Las pajaritas de papel que le hice a mamá, cuando estaba en el hospital, en las fiestas de San Lorenzo.

Desde entonces se le torcieron los renglones de la vida.

Hemos sabido que fue un desajueste mal tratado por la medicación que le cambiaron.

Ha sido en las fechas de Navidad.

No hemos visto vuelta buena.

Su final ha sido dado por ese proceso de confusión en la medicación.

Quisieron repararlo con hormonas para la tiroides.

Les costó tanto equilibrarla, que en ese exceso de permanencia, casi dos meses, en sala de hospital le aquejó mayor mal.

Una neumonía que impidió dar marcha atrás.

No hacía pie, una vez consiguieron neutralizarla.

Se veía encamada. No tenía autonomía respiratoria.

jueves, 8 de marzo de 2012

8 de marzo

En este ocho de marzo, en que tu ausencia es presencia peremne, madre, quiero recordar todo lo que dejaste, por hacer de nosotros tu proyecto vital.
Sembraste en mí tantas semillas, que alguna había de fructificar.
Nunca renegabas de tu destino.
Nunca quejas de mujer a la que todo se le pide y nada se le agradece.
Nunca pasaste la nómina para que se te abonaran los servicios prestados.
Siempre con tu cálida mano tendida, ayudaste a la familia, y próximos que tuvieran necesidad.

Descansas en paz

lunes, 5 de marzo de 2012

Te fuiste sin más

Arropo el alma en el lecho de tu muerte.
Querrías que todos tus cuidados por mí me tuvieran viva.

No será para siempre.

Fuiste el vientre que me tuvo en camino.
Has sido el ser que más me ha querido en este mundo.

¿Cómo seguir sin poder verte?

¿Cómo?

El Universo es pequeño sin ti.

Inmenso mi pensamiento, que no logra abarcar tu recuerdo.

Sólo puedo tantearte en palabras, para recordarte.

Te has ido, y contigo se ha desmoronado el mundo en que habito.

Todo es mentira. Dijiste.

Lo es.

Nos inventamos.

Pero ahora ha desaparecido la mayor parte de nuestro invento.

Es para siempre.
Eso no me cabe.
No tengo capacidad para comprender que no estás. Aunque lo sé.

Me he desconchado.
He perdido el sentido de mi caminar.

No puedo ir de tu mano.

Una pequeña fotografía de tu vientre abultado con mi promesa, me viene.

Una mirada confiada, en esa fotografía que me saluda cada día.
La que me diste el día que te la hicieron.
Fuimos a renovar el carné de identidad.
Nos hicieron las fotografías más hermosas. Nuestras miradas se encontraban.

Suerte que tuvimos esa oportunidad.

Con ellas enzarzo nuestra memoria de muchos de nuestros momentos.

Empiezo a dejar atrás los días de hospital. De ellos quedarán rastros en mis escritos, aunque no los sepa descifrar.

A mis sueños no vienes.
Es porque te espero en la noche.
Me cuesta dormir.
Pasan las horas hasta que caigo rendida y duermo.
Amanezco y pienso que no te tengo.

No consigo hacerme a la idea.

Es como si pudieras volver.

¡Qué idea!

Aunque tus trabajos y sacrificios fueron muchos, no lamentes tu final.

La muerte tiene esas cosas.
Se aproxima bajo infinidad de maneras.
Nunca sabemos como la afrontaremos.

Es de desear que ese trance se acabe cuanto antes.

Pienso en la mía.
¿Cuándo seré capaz de cerrar el ciclo?
¿Me agarraré con uñas y dientes?
¿Tendré voluntad para actuar?
¿Serán otros los que decidirán?

Hace tiempo que supe que cuando caemos en manos de la sanidad, dejamos de ser dueños de nuestros pasos siguientes.

Necesitar sus cuidados y tratamientos nos deja sin recursos propios.

Depender es algo que llevaste mal.

¿Cómo me sentiré cuando me toque?

¿Tendré esperanza y esperaré salir una vez más?

Sabías que terminabas.
Era difícil serenarte.
Era imposible liberarte.

Suerte que te fuiste antes de quedar atrapada en la tela de araña de la inmobilidad.

Un día dormiste.

Temí que quedaras allí pegada como la mosca.

Coma metabólico dijeron.
Que ventilabas.

El oxígeno fue descendiendo.

Te fuiste sin más.

domingo, 4 de marzo de 2012

Ahora naufrago

Las seis de la tarde, era mi hora marcada.
Allí estabas.
Al otro lado de la línea telefónica.

Yo te llamaba cada día, de diario.
El fin de semana, lo hacía más temprano.

Te recordaba la pastilla que habías de masticar.
La que cada mañana dejo en mi boca hasta deshacerla.

Quería leer en tu tono de voz cómo te encontrabas.
Hablar contigo de lo común y cotidiano.

Añoro ese rito que nos tenía unidas los días de ausencia obligada.

Había dos mundos, ese y el que compartíamos cuando era posible tocarnos.

Ahora ninguno de ellos está en mi mano.

Ahora naufrago.

sábado, 3 de marzo de 2012

libertad

Apuesto por tu libertad, porque con ella alcanzo la mía.

La palabra 'libertad' nos llena la boca de buenas intenciones, pero nunca llegamos a verla desde el mismo punto de vista.
Es posible que deba ir acompañada de 'tolerancia'y 'respeto'.

El pensamiento crítico que debe ser capaz de discernir es la clave para que se avance.

Ayer, viendo los argumentos de un capo de la poli que actuó contra manifestantes del 29F me hizo temblar.
Según él, esperaron a que la manifestación se concentrara en un punto en que pudieran actuar las 'fuerzas del orden' para poderlos controlar.
¡A golpes!
Esa fue la imagen que siguió al discurso.
Apuntaba que tenían localizados a los que iban a todo tipo de eventos de este tipo, para dar 'leña'.

Me pregunté, ¿Porqué inocentes siempre han de ser las víctimas?

La perspectiva sobre el otro no debería perderse nunca.

Si los 'polis', 'soldados', carceleros',... dejaran de obedecer con los ojos vendados el mundo empezaría a andar.

viernes, 2 de marzo de 2012

Un mes



Un mes desde que te fuiste, y parece una eternidad.
Sigo contando contigo, a cada instante.
No estoy en la nube. Ordeno nuestros últimos momentos.
Ya empiezo a adaptarlos a un orden narrativo.
Hoy he hablado de esos momentos.
Teresa me ha llamado y he explicitado cosas que ni siquiera había pensado.
Si no hubiera sido por esa neumonía que te quitó los últimos pulsos de vida, hoy seguirías en casa. Yo te llamaría y me desearía las buenas noches, o estaría llegando a tu lado para pasar el fin de semana contigo.
Siempre creemos que mañana haremos esto o aquello.
Nos parece que es predecible parte de nuestro futuro inmediato.
A algunos se les cruza algo en el camino. Tienen un accidente.
Si te hubieran dado de alta a tiempo. Si esos días no hubieran sido festivos y hubieras tenido continuidad en las personas que se hacían cargo de ti. Si...
Pero ocurrió.
No tenías las defensas a tono.
Ya te costaba quitarte las últimas infecciones.
Tu sistema inmunológico se quedaba a mínimos.
Sacabas agallas de la nada.
No te bastaron.
Soy una huérfana con casi sesenta años.
Hubiera querido tenerte siempre.
Una vez te lo dije.
Me miraste con esa cara de verdad propia de los momentos aparentemente intrascendentes.
Estábamos en la calle.
Tengo en mi memoria ese instante.
Muchos más aflorarán.
¡Mamá!
Nunca tendré tu mirada.
Nunca tu gesto.
Las imágenes que me rodean, de las muchas fotografías que te he ido haciendo, no tienen alma.
Se han vaciado como tu cuerpo que en sepulcro se está descomponiendo.

martes, 28 de febrero de 2012

Se me ha parado el reloj de los días

Se me ha parado el reloj de los días.

Dos meses que no siento pasados.

Me quedé en las vísperas del fin de año, con tu cuerpo doliente.

No tengo la certeza de tu ausencia, aunque vi tu cuerpo yaciente.

¿Cuánto tiempo pasará hasta que sepa que tú ya no estás?

Miraré el calendario y arrancaré sus hojas.

Mal hadado año bisiesto.

Cuando se anunciaba el festejo de unas navidades en compañía familiar, pensaba equivocada que contigo las iba a disfrutar.

Que nos encontraríamos de nuevo en tus recuerdos.

Que te podría cuidar.

Cuando llegué a tu lado, ya estabas en el hospital.

En la 506.

En el retorno a tu fin se te instaló en la 606.

No congeniabas con las compañías.

Estabas contrariada y dolida.

Decepcionada veías que la vida te la estaba jugando.

Tu mente se enredó en extravío.

Arrancando desde esa noedad los cables que te podían salvar.

Ya no querías vivir.

Decidiste que había llegado el fin.

Tantos cambios de personal, por ser días festivos, te llevaron a desconfiar.

Pagaste desaciertos y errores.

Tengo la sensación de que se les fue de las manos.

No hay culpables, hay ignorantes y un sistema sectorizado que no globaliza las situaciones reales de enfermos que tiene a su cuidado.

Es posible que no hubieras llegado al final del otro año.

Te tuvimos que dejar en sus manos.

En casa no había forma de afrontar tu mal.

Impotente, te arrimé a mi cuerpo, viendo que no había otra que llamarlos y dejar que intentaran sacarte de esa.

Hubieras seguido con nosotros un tiempo, a no ser por esa infección respiratoria que te regaló la hospitalización y la flojera de tu cuerpo.

Te sacaron del atolladero muchas veces.

Estábamos pendientes, unos y otros, no dejándote sola y mirando tus reacciones.

Se te arrancó de las garras de la parca, pero ella vino a cobrar su deudo.

Unos días de prórroga.

Ahora estás en un no lugar al que no puedo alcanzar, pero mi mente te recrea en cada uno de mis pensamientos y te sabe.

sábado, 25 de febrero de 2012

Nada permanece

Date cuenta que la muerte rondaba tu puerta.
Buscaste un título desde la voz de tu personaje.
CABE ESPERAR
Ahora te asignas esa espera.
Los vivos que tuviste, son los muertos que tienes y tendrás.
Eso, hasta que tú seas uno de ellos.
Entonces, dejaras de ser para pasar a ser parte del todo y la nada.
Al principio y fin.
Tu mente argumenta tantas posibilidades, que escribes unas mientras piensas otras.
Son rastros que desdibuja la vida.
Van pasando las agujas del reloj, cada ciclo, por el mismo sitio.
Tú no.
Todo se desvanece.
Piensas y estás en sitios distintos.
La mente no puede alcanzar el presente. Éste se le va de las manos.
Dejas huellas en pantalla para poder mirarte en ella, como Narciso en las aguas claras.
No por vanidad, sino por sentirte palpable y real.
Todo se cubre de irrealidad.
¿Dónde queda tu yoidad?
Eres espectadora de tus actos y deseos ocultos.
Lo banal cubre la mayor parte de tu existencia.
Te toca subsistir y sobrevivir mientras puedas.
Ocurren cosas en ese entorno al que perteneces.
En lo próximo y lo global.
Pasarás como esas nubes que nunca más se volverán a formar.
Nada permanece.
Estás mientras construyes esos castillos en el aire.
Unos idealizados y brillantes.
Otros desmañados y sombríos.
Escribes porque has encontrado en ello la válvula de escape a esos pensamientos que no consigues rememorar.
Soñaste con lluvias.
La sequía asola las calles y ocluye el aire que se respira.
Esos fríos pasaron. No sabes si de largo, o si vendrán otros más crudos que aguantar.
La lumbre que calentaba en la casa, hace tiempo que dejo de quemar.
Sólo la puedes evocar.
El hogar.
Tendrás que atizar ese fuego para que siga vivo.
Se añorará el tiempo con ella vivido, pero tienes que seguir dándole a la vida sentido.
Por ti y por todos aquellos que a tu lado están.

jueves, 23 de febrero de 2012

Velad por nosotros

Sin rumbo.

Necesito escucharme.

Busco la sombra que proyectan mis pasos.

He perdido la brújula que hasta ahora marcaba mi norte.

Descreída y sorprendida, camino hacía mi ocaso.

No he de precipitarlo.

¿Cómo añadirle los condimentos necesarios?

¿Cómo?

Vacío se ha hecho dueño de mis pensamientos.

Palabras que intento tejer para proyectarme y saberme.

Estelas borradas en ese cielo que quiero me ampare.

Los astros y los componentes de este mundo materializado dejan de tener relieve.

Todo es nuevo.

El cuerpo que me trajo al mundo se está descomponiendo a espaldas nuestras. Encerrado en caja mortuoria, y tapiado en estrecho nicho.
Espacio mínimo para tu mortaja.
Pensé que no soportaría tenerte allí.
Ahora quisiera ser testigo de ese proceso que te lleva al polvo.

Le pedí a la madre tierra que esperara.
¡Esperó!
Me dio tiempo para que pudiera tenerte a mi alcance, para que mis labios pudieran besarte, para que mis ojos pudieran mirarte, para que mi piel supiera de tu contacto.

¡Madre!
Te lloraré siempre.

Olvido no es mi deseo.

Quiero recordarte.

Fotografías que conservo y miro dibujaran esos trazos que el tiempo se lleva.

Deseo verme en tus brazos, siendo niña.

Te quise sólo mía.

Estaba mi hermano, pero no por ello dejaba de sentirte mía.

Tuviste cuatro hijos.
Vivimos dos.
Los dos primeros murieron sin dejar la cuna.

En tu ancianidad los recordabas.

Hablabas de ellos.

Yo te escuchaba.

Tu voz hoy silencio.

Vibraciones que evocaría con mis recuerdos.

Recordé tu rostro y me sentí feliz.

Te pensaba con insistencia.

Ahora es distinto.
Escribo y mis ojos recuperan el llanto silencioso.

Sé que te tengo.
No sé cómo, pero lo sé.

Eres mi madre.

Un corazón que se hizo pedazos y a penas supo sustentarte, entregado sin reparos a quienes amaste.
Sobre todo a papá.
Él tuvo en ti lo más grande.
Yo la mejor de las madres.
Fuiste grande.
Lo eres para quienes tuvimos la suerte de tenerte.
Tuviste las mejores prendas.
Nunca pensaste en tu provecho. El nuestro te alegraba la vida.

Tenías carácter.
El mejor ejemplo de humanidad y coraje.

Te llegó la hora.
No pude pedir prórroga.
Descansaste.
Tu rostro sereno recibió el último soplo de aire.
Después vinieron adioses.
Era un día frío.
Más aún por esa carencia que el cuerpo delató, no entrando en calor durante esa madrugada.

Hace tres semanas, me acosté pensando en levantarme temprano para estar a tu lado al día siguiente.
Estuve a tu lado, pero tras el cristal que te exponía a nuestras miradas y llantos.
Vestiste el traje que te pusiste para las bodas de oro.

Hoy tu hermana ha seguido el mismo rumbo.

Si es cierto que los que mueren se encuentran con los suyos, allí la tienes.

Velad por nosotros.
Los que quedamos al libre albedrío y a los avatares de una vida que esperamos sea larga y poco cruda.

martes, 21 de febrero de 2012

Se fue

Se fue

Los años pasados fueron de duelo.
Ella, mamá, estaba enferma y tenía el cuerpo quebrado en dolores y muchas limitaciones.
Terminamos el año con su última hospitalización.
El mes de Enero no está en mi calendario.
Pasó rápido y en instante.
Horas que no pesaban en mi reloj interno, a su lado.
A penas tuvo Febrero.
El uno, me habló. Serían sus últimas palabras.
Me dijo que papá y ella se habían querido mucho, mucho, mucho...
Que todo es mentira.
Con sus gestos me indicaba que se iba.
Su corazón ya no resistía la vida.
El día 2 durmió. Un coma metabólico del que no salió a flote.
En la madrugada del 3 expiró.
Fueron los días más fríos.
Sentí el frío calado en mis entrañas.
Su cuerpo, aún caliente, recibió nuestras caricias.
A papá se lo comuniqué con llanto.
Al verme, supo que ella se había ido.
Nos abrazamos los tres. Mi hermano no ha mojado con lágrimas su dolor. No puede. Ella era todo para nosotros.
Al tiempo que mamá moría, papá sufría síntomas de fiebre aguda y tos.
Esa noche, médicos de guardia para él y llamada forense.
¿Coincidencias o señales?
Ayer, papá nos dijo que ella había hablado con él. Que le había dicho que estaba bien. Que le había preguntado si él estaba bien.
Se le veía sereno.
Temimos que su marcha le desgarrara.
Hemos querido estar a su lado.
Cada día duele más la ausencia de mamá.
Su presencia es irreemplazable.
¡Se fue!
He quedado huérfana.
Mi hermano dijo que medio huérfanos.
Papá está. Él, últimamente, le decía 'mamá'. Había dejado de decirle 'Pilar!. También se ha quedado huérfano. Ha perdido a su compañera, tras 63 años de matrimonio.

http://aflordepiel.bligoo.es/se-fue

jueves, 26 de enero de 2012

Alerta

He despertado pensando en ella.
No consigo centrar mi mundo en este estado de alerta.
Ayer, cuando llamé al Hospital, dormía.
Al empezar este día mi pensamiento ha ido a ese lecho lejano que quisiera alcanzar.
Espero el momento adecuado para saber más.
Su mente quebrada y el dolor, les llevó a calmarla.
Si fue un descanso reparador, será buena nueva.
Si fue un paso más al retroceso en el proceso de cura, nos rompemos.
La duda me tiene en vilo, pero debo esperar.
Este estado de alerta me quema.
Dejarlo todo es descuidarme.
Eso me retiene.
Hay quienes la tienen a su cuidado.
Mañana iré a su lado.
Seguirla desde la distancia es parte de mi supervivencia.
Vamos quemando etapas.
No sé cuantas.
Una anciana puede estar en ese estado durante mucho tiempo.
Si sale de ésta, tendrá que adaptarse a su nueva limitación.
Herida, su mente confunde la realidad.
Es su realidad que no diferencia.
Argumentarle no es algo que admita.
Recuerdo una conversación con mi difunta tía Emilia.
Pienso que mamá está en ese momento.
Son cuerpos que atrapan la mente.
Cuerpos que se van agotando con la mirada de una mente despierta que pierde las ganas de vivir por agotamiento.
Sin la medicina no se puede seguir a delante.
Con ella la mente sufre por los límites que encarcelan un cuerpo que pierde su capacidad de subsistencia, pero que se mantiene con esa química que alarga una vida que no se sostiene.
Se quiere curar, pero sufre el desengaño y su mente la lleva por callejones oscuros de desolación.
Se sabe querida y eso la anima a luchar.
Es esa lucha la que consigue que alargue su mano y siga.
¿Cómo?
¿Cuándo?
¿Abandonará?
No quiere dejar sólo a papá.
En el momento que claudique, sentirá que la fuerza del allá la arrastra para siempre jamás.

miércoles, 25 de enero de 2012

Sense



Duermo el silencio opaco de mis huecos vacíos.

Aún no te has ido, pero tu mente desvaría, dejándome huérfana de tu cordura y sonrisa.

Mis gorjeos te son molestos.
Me haces callar.
Me hieres inconsciente.

Ando a la deriva en una nave desvencijada.

martes, 24 de enero de 2012

Se me rompen las entrañas

He hablado con ella.
A su pregunta sobre cuando voy, le he dicho que el fin de semana, pero algo se me ha abierto.
La veo distinta.
Está rota.
Está herida.
Un abismo que la arrastra.

He escrito (en un papel):

Abismo que debo afrontar.
Me siento en malestar.
Me cuesta ordenar ideas.

lunes, 23 de enero de 2012

Que esta vida es...

Que esta vida es un juego del que no tenemos las cartas ni otras piezas semejantes.
Las estoy pasando mal.
Sufro con el sufrir familiar.
Mamá parece que sale de ésta.
Marché a su lado pensando que no tendría más oportunidades, pero ahora regreso con esperanza.
Temo el tajo del corte que me caerá encima cuando sea definitivo su adiós.
Entonces, confiada, me habré asentado en ese estado de continuidad que nos hace pensar que mañana es previsible.
Mi pobre cuerpo serrano no soporta tanta presión.
He regresado a mi casa y he notado que mi cuerpo estaba agotado y mi alma casi ausente.
Este medio es parte del aire que respiro. Por ello vengo a la pantalla a dejar huella de mi estado de ánimo.
Es posible que mañana vuelva a su lado.
Separarme de su lado ha sido un desgarro.

lunes, 16 de enero de 2012

Presagios

Presagios en la noche.
La banda al pasar va descolgando notas del cielo.

Anochece en mi soledad.
Nunca tan profunda y dolorosa.

Ahora la parca se acerca al ser que me dio la vida cobijándome en su vientre y arropando mis miedos.

Espero que en su último suspiro la música amanse su consciencia del fin.

viernes, 13 de enero de 2012

Vivir

Escuchamos y leemos noticias que descuentan esperanza y alegrías.
Vivir a su pesar y continuar.
No ceder al desánimo y transitar con el temple en afirmativo.

Este proceso en movimiento tiene factores individuales y de grupo.
En lo grupal están mal dadas.
Ha habido abuso de poder y excesos de cierto sector que afecta a todos en general.
Las noticias pregonan sobre ello.
Reacciones que se pregonan, no sé bien con que intención.
Es la prensa del horror.
El amor es nuestro recurso.
No debemos caer en la disolución.
De él nacerá la solidaridad.
De él la energía para bracear y mantenerse a flote.
Si en el entorno que se tuvo hasta el momento, no es posible seguir, será cuestión de ponerse en movimiento y buscarse la vida en otras circunstancias.
Entre todos podemos.
Dejemos de alimentar a quienes nos avasallan.

Cuando estaba en el vientre de mi madre, ella y mi padre pensaban marchar a otra ciudad o al extranjero para buscarse la vida.
Al constatar mi presencia decidieron hacerle frente a la vida y no moverse.
Pasaron por todas. Salieron a delante.
Lucharon a brazo partido con decisión y ánimo.

Nos hemos vuelto una sociedad que derrocha recursos y productos.
Toca poner coto al propio uso de la energía y tomar decisiones de supervivencia.

En tu lugar, no sé que haría, pero sí en el mío.
Cada cual se aplique su propio destino, tomando el mando y no dejando eso en manos de otros.
De nada vale lamentarse y quedarse quietos.
Pasar a la acción que nos saque del barro en que nos dejamos meter por mercantes que ven en nosotros productores y consumidores.
Dejemos de alimentar la bestia que nos engulle.

lunes, 9 de enero de 2012

Reconocerse


Atravesamos muros, deshojando calendarios mes a mes.
Escuchamos ecos asistentes al testimonio de nuestro paso.
Estamos ocultos a los ojos que no orientan su alma hacía nosotros, pasando de largo sin parar cuenta en nuestra presencia, obviando un gesto necesario para conformar el sentir de lo humano.
Es posible que este tiempo nos haya dado casas mejores, a los que las disfrutamos, y recursos que nos hacen más placentera la vida, pero hemos perdido ese gesto y mirada de reconocimiento.
Así la soledad, cadalso de la mayor parte, que en la noche cierra su puerta sin tener a nadie a quien dar las buenas noches, y en el despertar los buenos días.
Seres que arrastran sus pies en el nuevo amanecer de días similares.
Deberíamos celebrar el nuevo día en cada uno de ellos, abriendo las ventanas al mundo que nos rodea.
Saludando a aquellos y aquellas que se cruzan en nuestro camino.
La masificación hace que cruzarnos unos con otros, indistintamente, limite nuestra capacidad de reconocimiento y sorpresa.
Realmente, querer saber del otro o la otra.
Escucharle, cuando quiere explicarse sobre sus cosas.
Que no se las coma a solas.
Reconocerse como similares. Habitantes de un tiempo y lugar.
Todos abocados a un final.

viernes, 6 de enero de 2012

Noche de reyes


Noche de reyes, el viento sopla.
Dejo a mamá en buenas manos, y tomo la calle empujada o frenada, según la orientación de mis pasos.
Me paro en un cruce de calles que parece insalvable. Tomo arranque y salgo de ese trance.
Hojas amontonadas en el hueco de un coche no aparcado.
Sigo a delante.
Cruzo las vías muertas de lo que en otro tiempo fue paso a la frontera para emigrantes.
Mis padres casi marcharon.
No lo hicieron porque mi corazón latía en el vientre de esa mujer que hoy me duele.
Unas Navidades de sala de hospital y asiento precario.
Papá en casa la espera.
Nunca pasaron tanto tiempo separados.
Esperanza es el deseo de esta noche de reyes pasada.
Que nos la salve para más tiempo.
Siempre es pronto para el adiós definitivo.
Iré a su lado dentro de un rato.
Nos vamos turnando.
Su corazón roto necesita apaño.
No han dado con la solución que la libere de esas cuatro paredes.
Ayer cansada quería verse en casa.
¡Ánimo!
Salvamos el escollo.
Hora tras hora. Tiempo que allí se alarga.
Mi corazón tiene un latido en su vientre.
Allí se alojó.