jueves, 28 de junio de 2007


Tirita la carne
el corazón se hace trizas
se rompen los arcos y cuerdas
amor en esa esquina
la del encuentro fortuito
la de la letanía
rompen los ecos del alma
la carne que resucita
Al fin el deseo no es otro
que el de yacer unos con otros

Si negamos que la carne se conduce y reconforta
¿En qué quedamos?
En lúgubre propuestas
que llenan de dolor y deseo insatisfecho
No hay más hecho
que el de la carne que pide
y la respuesta que alcanza

Anna, 2 de Junio de 2007

1 comentario:

HOMERO dijo...

Un deseo primario; esencial. La carne que llama a la carne...somos animales...somos humanos...Un beso amiga. H.