viernes, 29 de junio de 2007

Claro de luna


Te miro a los ojos
hermoso recuerdo
escuchando el silencio
del viejo pasado

Bajo al ocaso
del tiempo presente
se siente la vida
se siente la muerte

Cercena la herida
de ola batiente
recorriendo los ayes
de ronco silencio

Retomo la senda
camino despierto
entre tanta gente
que nada siente

Me miro en tus ojos
me siento valiente
Amada del alma
querida de siempre

Compañera mía
mi vida
Siempre
que los días vienen

Recorro el recuerdo
de tiempos oscuros
Persigo la luz
entre tus silencios

Me mezo contigo
en un mar de espuma
De noche me abrazas
bajo el claro de luna

Anna, 19 de Junio de 2007

6 comentarios:

HOMERO dijo...

No me canso de decírtelo. Bello poema. H.

HOMERO dijo...

Muchas gracias Anna por la información; cuando sucede eso. Siempre me afecta de alguna manera. Le he enviado un correo privado expresándole mi sentir. Un abrazo. H.

HOMERO dijo...

Me voy para Managua dentro de unas horas. Vuelo dura 1:15 h. regreso lunes 9 de Julio. No te preocupes si no me ves en el patio. Hasta pronto amiga. Te extrañaré. Un beso. H.

mr.pickwick dijo...

en los días difíciles, uno siempre encuentra cobijo en la mirada del ser amado y de ahí saca las fuerzas para poder afrontarlos...

Y en los días felices... sin esa mirada ¿ puede hacerlos?

Días de vino y rosas...

un petó, oreneta.
a10

mr.pickwick dijo...

quería decir:


"Y en los días felices... sin esa mirada ¿ puede haberlos?"

a10

Anna dijo...

En los días felices si no está esa mirada difícil vivirlos.
La persona amada está en todos tus pasos, certeros o errados.
Ante todo se tu mism@ aunque tus pies se hundan en el lodo y te revuelques en él.
El amor verdadero deja que seas. No se impone ni te traza un camino.
Aunque doloroso en algún momento tu movimiento es admitido y tras ello es la prueba que reconoce que el juego es digno de ser seguido.

Añado estas palabras que me sugieren los últimos movimientos vitales.