domingo, 4 de enero de 2026

Novelarse 37

 


Llegué a la vida el verano del cincuenta y cuatro.

El silencio era dominante.

Había ropa tendida. (Niños que podían escuchar).

La afectividad se reprimía. Darse un beso de amor ni en el cine.

La censura estaba interiorizada.

La escuela aplicaba la regla de la letra con sangre entra.

A los mayores se les respetaba, porque sí. En principio sin tutearlos.

Finales de los sesenta la cosa fue cambiando.

Una cierta apertura.

No recuerdo cuando empecé a tutear a mis padres. Lo hice antes que mi hermano.

A nosotras no se nos dejaba vestir pantalón. Empecé a usar los elásticos azules de gimnasia.

Tenía un hermano año y medio mayor que yo. Reclamaba poder tener y hacer lo mismo. Ilusa.

Muchas veces me enfadé. No entendía diferencias.

Cuando empecé las lecturas de novelas sacadas de préstamo de la Biblioteca municipal, a partir de los catorce, empecé a plantearme que se podía vivir de otra manera, sin la represión y moral impuesta.

Creo que fue la semilla que me llevó a buscar la libertad.

Siempre digo que tuve suerte, porque el mundo empezó a cambiar y mi entorno social aflojó.

Estudiar me dio la alternativa. Trabajar la autonomía.

Desde mi presente reviso aquel tiempo.


sábado, 3 de enero de 2026

Novelarse (escrito del 3 de enero del 2021)

 Esa niña


Esa niña era yo. Demasiado morena. 

Se parece a su padre, oía de las personas que me veían por primera vez. Lo decían dejando en su gesto el descuento.


Una vez, en el pueblo de papá, alguien me dijo que era como su madre. La abuela que no llegó a serlo, porque la mató la necesidad, según contaba papá. Tuvo una infección que hubiera podido curar con penicilina; pero en ese periodo de postguerra, y en un pueblo dejado de la mano de dios era algo inalcanzable.


Cuando la enterraron, los amos no le dejaron acompañarla.


A papá lo sacaron de la escuela para que llevara ‘perricas pa casa’, ‘a comer pan de aguces’, tal como decía él.


Eso ocurrió antes de que estallara la guerra. Esa guerra fratricida de engaños y mentiras. Contienda de la que mis padres hablaban a retazos. Eran niños grandes a los que les robaron la infancia.