23 de octubre
La fecha es importante. Desde el cinco de julio, a horas de cumplir setenta y dos; porque mi vida se rompió. Aunque no del todo, y aquí de nuevo recupero rutinas.
Primero pensé que tenía ante mí un camino en soledad, si las consecuencias de la operación de mi compañera de vida me privaban de su continuidad.
Entré en ese bucle mental que prevee posibles caminos, a cual peor.
Primero la entrega y vigilancia, atendiendo con cuidados constantes su recuperación primera.
Cuando la confianza dejaba espacio vital y esperanza, un nuevo golpe. Ese material. Marcado por día señalado. El diez de agosto. De ese no daré detalles. Queda entre lo que no se comparte.
Primero el golpe, dentro de esas circunstancias, te hace reaccionar sin mucho grado de respuesta, pero la mente te la vuelve a jugar, poniéndolo por delante de lo demás.
Tienes que actuar.
Supuso dejar a mi compañera y marchar a atender ese tema.
Dejarla parecía imposible. De todo lo básico me hacía cargo, pero di ese paso.
Volví para estar en las revisiones de cirujano y especialista y volví a marchar.
Ella ganó en autonomía.
Esa segunda ausencia fue más larga.
Asegurando y solucionando volví.
Las rutinas de una y otra vuelven a funcionar.
Mis miedos allí están, pero no te puedes amilanar.