Si te cuento…
Yo cojo la pantalla iluminada en blanco y dejo ir mi tacto, trazando un primer rasgo que me abre paso a la posición que voy a seguir.
Es una actividad que me hace concentrar mi atención y me sienta bien.
A veces deshago porque mi dedo no me dejó seguir el trazo que de antemano quise hacer, ya que, aunque no lo parezca, veo en esa pantalla la sombra de ese nuevo elemento a trazar.
Me gusta dibujar gestos.
Caras.
Ojos y boca.
Siempre por casualidad.
Exploró.
Ninguna es igual, pero todas son de mi identidad.
Una vez, uno de mis profesores de dibujo, dijo que en nuestros dibujos nos proyectamos, y que se nos puede identificar en ellos.
En mi actividad creativa disfruto y vivo.
Me llena.
Me hace sentir a gusto.
Tengo un perfil de tiktok en que voy subiendo, casi a diario, mis trazos. Una plataforma que me ofrece ver en retrospectiva lo que llevo dejando.
La mejor experiencia es mirar desde el desapego de un olvido y reencontrar aquello vivido.
Esa experiencia la tengo cuando reviso fotografías, dibujos y escritos.
Otra actividad que simultaneo es hacer con ganchillo y agujas de tejer. Calcetar. Ganchillear.
Me gratifica y parece que va bien para mis articulaciones y neuronas.
Mis manos, mi cuello, mis hombros, mis codos, adolecen de un desgaste acumulado.
Cuando hago estas actividades olvido mi cuerpo físico y actúo. Mi mente rige mi gesto.
Ésta la he hecho hace un rato.
Cleaimagina es una de las denominaciones que adopto. La otra es Labrysmoom.
Niks que usé en blogs.
Pseudonimos.
Heterónimo.
Desde que me interné en esta actividad en pantallas, en el verano del 2006, esta actividad me alienta el vivir.
Pasé por crisis, ansiedad y depresión. Tristeza. Pérdidas. Escribir me acompañó.
Chugar, que fue nik, es el lazo que me une al origen. Es vocablo aragonés. Es la voz que me une a mi lengua materna.