He enfermado.
Tanto que se me agarrotaron las manos y los pies.
Vaciándome por arriba y por abajo.
Perdí el sentido.
Cuando regresé a mí, te llamé.
¡Madre mía!
Serán virus que se asientan en mi cuerpo, tras esos días sin sentidos abiertos a la vida, sólo a ti.
Te fuiste.
Cada semana revivo esos últimos días.
Es un trago que no consigo pasar.
Te has ido.
Te imploré porque me sentí perdida en un cuerpo que padecía.
domingo, 11 de marzo de 2012
sábado, 10 de marzo de 2012
Pajarita de papel
EN MI MEMORIA.
Las pajaritas de papel que le hice a mamá, cuando estaba en el hospital, en las fiestas de San Lorenzo.
Desde entonces se le torcieron los renglones de la vida.
Hemos sabido que fue un desajueste mal tratado por la medicación que le cambiaron.
Ha sido en las fechas de Navidad.
No hemos visto vuelta buena.
Su final ha sido dado por ese proceso de confusión en la medicación.
Quisieron repararlo con hormonas para la tiroides.
Les costó tanto equilibrarla, que en ese exceso de permanencia, casi dos meses, en sala de hospital le aquejó mayor mal.
Una neumonía que impidió dar marcha atrás.
No hacía pie, una vez consiguieron neutralizarla.
Se veía encamada. No tenía autonomía respiratoria.
Las pajaritas de papel que le hice a mamá, cuando estaba en el hospital, en las fiestas de San Lorenzo.
Desde entonces se le torcieron los renglones de la vida.
Hemos sabido que fue un desajueste mal tratado por la medicación que le cambiaron.
Ha sido en las fechas de Navidad.
No hemos visto vuelta buena.
Su final ha sido dado por ese proceso de confusión en la medicación.
Quisieron repararlo con hormonas para la tiroides.
Les costó tanto equilibrarla, que en ese exceso de permanencia, casi dos meses, en sala de hospital le aquejó mayor mal.
Una neumonía que impidió dar marcha atrás.
No hacía pie, una vez consiguieron neutralizarla.
Se veía encamada. No tenía autonomía respiratoria.
jueves, 8 de marzo de 2012
8 de marzo
En este ocho de marzo, en que tu ausencia es presencia peremne, madre, quiero recordar todo lo que dejaste, por hacer de nosotros tu proyecto vital.
Sembraste en mí tantas semillas, que alguna había de fructificar.
Nunca renegabas de tu destino.
Nunca quejas de mujer a la que todo se le pide y nada se le agradece.
Nunca pasaste la nómina para que se te abonaran los servicios prestados.
Siempre con tu cálida mano tendida, ayudaste a la familia, y próximos que tuvieran necesidad.
Descansas en paz
Sembraste en mí tantas semillas, que alguna había de fructificar.
Nunca renegabas de tu destino.
Nunca quejas de mujer a la que todo se le pide y nada se le agradece.
Nunca pasaste la nómina para que se te abonaran los servicios prestados.
Siempre con tu cálida mano tendida, ayudaste a la familia, y próximos que tuvieran necesidad.
Descansas en paz
lunes, 5 de marzo de 2012
Te fuiste sin más
Arropo el alma en el lecho de tu muerte.
Querrías que todos tus cuidados por mí me tuvieran viva.
No será para siempre.
Fuiste el vientre que me tuvo en camino.
Has sido el ser que más me ha querido en este mundo.
¿Cómo seguir sin poder verte?
¿Cómo?
El Universo es pequeño sin ti.
Inmenso mi pensamiento, que no logra abarcar tu recuerdo.
Sólo puedo tantearte en palabras, para recordarte.
Te has ido, y contigo se ha desmoronado el mundo en que habito.
Todo es mentira. Dijiste.
Lo es.
Nos inventamos.
Pero ahora ha desaparecido la mayor parte de nuestro invento.
Es para siempre.
Eso no me cabe.
No tengo capacidad para comprender que no estás. Aunque lo sé.
Me he desconchado.
He perdido el sentido de mi caminar.
No puedo ir de tu mano.
Una pequeña fotografía de tu vientre abultado con mi promesa, me viene.
Una mirada confiada, en esa fotografía que me saluda cada día.
La que me diste el día que te la hicieron.
Fuimos a renovar el carné de identidad.
Nos hicieron las fotografías más hermosas. Nuestras miradas se encontraban.
Suerte que tuvimos esa oportunidad.
Con ellas enzarzo nuestra memoria de muchos de nuestros momentos.
Empiezo a dejar atrás los días de hospital. De ellos quedarán rastros en mis escritos, aunque no los sepa descifrar.
A mis sueños no vienes.
Es porque te espero en la noche.
Me cuesta dormir.
Pasan las horas hasta que caigo rendida y duermo.
Amanezco y pienso que no te tengo.
No consigo hacerme a la idea.
Es como si pudieras volver.
¡Qué idea!
Aunque tus trabajos y sacrificios fueron muchos, no lamentes tu final.
La muerte tiene esas cosas.
Se aproxima bajo infinidad de maneras.
Nunca sabemos como la afrontaremos.
Es de desear que ese trance se acabe cuanto antes.
Pienso en la mía.
¿Cuándo seré capaz de cerrar el ciclo?
¿Me agarraré con uñas y dientes?
¿Tendré voluntad para actuar?
¿Serán otros los que decidirán?
Hace tiempo que supe que cuando caemos en manos de la sanidad, dejamos de ser dueños de nuestros pasos siguientes.
Necesitar sus cuidados y tratamientos nos deja sin recursos propios.
Depender es algo que llevaste mal.
¿Cómo me sentiré cuando me toque?
¿Tendré esperanza y esperaré salir una vez más?
Sabías que terminabas.
Era difícil serenarte.
Era imposible liberarte.
Suerte que te fuiste antes de quedar atrapada en la tela de araña de la inmobilidad.
Un día dormiste.
Temí que quedaras allí pegada como la mosca.
Coma metabólico dijeron.
Que ventilabas.
El oxígeno fue descendiendo.
Te fuiste sin más.
Querrías que todos tus cuidados por mí me tuvieran viva.
No será para siempre.
Fuiste el vientre que me tuvo en camino.
Has sido el ser que más me ha querido en este mundo.
¿Cómo seguir sin poder verte?
¿Cómo?
El Universo es pequeño sin ti.
Inmenso mi pensamiento, que no logra abarcar tu recuerdo.
Sólo puedo tantearte en palabras, para recordarte.
Te has ido, y contigo se ha desmoronado el mundo en que habito.
Todo es mentira. Dijiste.
Lo es.
Nos inventamos.
Pero ahora ha desaparecido la mayor parte de nuestro invento.
Es para siempre.
Eso no me cabe.
No tengo capacidad para comprender que no estás. Aunque lo sé.
Me he desconchado.
He perdido el sentido de mi caminar.
No puedo ir de tu mano.
Una pequeña fotografía de tu vientre abultado con mi promesa, me viene.
Una mirada confiada, en esa fotografía que me saluda cada día.
La que me diste el día que te la hicieron.
Fuimos a renovar el carné de identidad.
Nos hicieron las fotografías más hermosas. Nuestras miradas se encontraban.
Suerte que tuvimos esa oportunidad.
Con ellas enzarzo nuestra memoria de muchos de nuestros momentos.
Empiezo a dejar atrás los días de hospital. De ellos quedarán rastros en mis escritos, aunque no los sepa descifrar.
A mis sueños no vienes.
Es porque te espero en la noche.
Me cuesta dormir.
Pasan las horas hasta que caigo rendida y duermo.
Amanezco y pienso que no te tengo.
No consigo hacerme a la idea.
Es como si pudieras volver.
¡Qué idea!
Aunque tus trabajos y sacrificios fueron muchos, no lamentes tu final.
La muerte tiene esas cosas.
Se aproxima bajo infinidad de maneras.
Nunca sabemos como la afrontaremos.
Es de desear que ese trance se acabe cuanto antes.
Pienso en la mía.
¿Cuándo seré capaz de cerrar el ciclo?
¿Me agarraré con uñas y dientes?
¿Tendré voluntad para actuar?
¿Serán otros los que decidirán?
Hace tiempo que supe que cuando caemos en manos de la sanidad, dejamos de ser dueños de nuestros pasos siguientes.
Necesitar sus cuidados y tratamientos nos deja sin recursos propios.
Depender es algo que llevaste mal.
¿Cómo me sentiré cuando me toque?
¿Tendré esperanza y esperaré salir una vez más?
Sabías que terminabas.
Era difícil serenarte.
Era imposible liberarte.
Suerte que te fuiste antes de quedar atrapada en la tela de araña de la inmobilidad.
Un día dormiste.
Temí que quedaras allí pegada como la mosca.
Coma metabólico dijeron.
Que ventilabas.
El oxígeno fue descendiendo.
Te fuiste sin más.
domingo, 4 de marzo de 2012
Ahora naufrago
Las seis de la tarde, era mi hora marcada.
Allí estabas.
Al otro lado de la línea telefónica.
Yo te llamaba cada día, de diario.
El fin de semana, lo hacía más temprano.
Te recordaba la pastilla que habías de masticar.
La que cada mañana dejo en mi boca hasta deshacerla.
Quería leer en tu tono de voz cómo te encontrabas.
Hablar contigo de lo común y cotidiano.
Añoro ese rito que nos tenía unidas los días de ausencia obligada.
Había dos mundos, ese y el que compartíamos cuando era posible tocarnos.
Ahora ninguno de ellos está en mi mano.
Ahora naufrago.
Allí estabas.
Al otro lado de la línea telefónica.
Yo te llamaba cada día, de diario.
El fin de semana, lo hacía más temprano.
Te recordaba la pastilla que habías de masticar.
La que cada mañana dejo en mi boca hasta deshacerla.
Quería leer en tu tono de voz cómo te encontrabas.
Hablar contigo de lo común y cotidiano.
Añoro ese rito que nos tenía unidas los días de ausencia obligada.
Había dos mundos, ese y el que compartíamos cuando era posible tocarnos.
Ahora ninguno de ellos está en mi mano.
Ahora naufrago.
sábado, 3 de marzo de 2012
libertad
Apuesto por tu libertad, porque con ella alcanzo la mía.
La palabra 'libertad' nos llena la boca de buenas intenciones, pero nunca llegamos a verla desde el mismo punto de vista.
Es posible que deba ir acompañada de 'tolerancia'y 'respeto'.
El pensamiento crítico que debe ser capaz de discernir es la clave para que se avance.
Ayer, viendo los argumentos de un capo de la poli que actuó contra manifestantes del 29F me hizo temblar.
Según él, esperaron a que la manifestación se concentrara en un punto en que pudieran actuar las 'fuerzas del orden' para poderlos controlar.
¡A golpes!
Esa fue la imagen que siguió al discurso.
Apuntaba que tenían localizados a los que iban a todo tipo de eventos de este tipo, para dar 'leña'.
Me pregunté, ¿Porqué inocentes siempre han de ser las víctimas?
La perspectiva sobre el otro no debería perderse nunca.
Si los 'polis', 'soldados', carceleros',... dejaran de obedecer con los ojos vendados el mundo empezaría a andar.
La palabra 'libertad' nos llena la boca de buenas intenciones, pero nunca llegamos a verla desde el mismo punto de vista.
Es posible que deba ir acompañada de 'tolerancia'y 'respeto'.
El pensamiento crítico que debe ser capaz de discernir es la clave para que se avance.
Ayer, viendo los argumentos de un capo de la poli que actuó contra manifestantes del 29F me hizo temblar.
Según él, esperaron a que la manifestación se concentrara en un punto en que pudieran actuar las 'fuerzas del orden' para poderlos controlar.
¡A golpes!
Esa fue la imagen que siguió al discurso.
Apuntaba que tenían localizados a los que iban a todo tipo de eventos de este tipo, para dar 'leña'.
Me pregunté, ¿Porqué inocentes siempre han de ser las víctimas?
La perspectiva sobre el otro no debería perderse nunca.
Si los 'polis', 'soldados', carceleros',... dejaran de obedecer con los ojos vendados el mundo empezaría a andar.
viernes, 2 de marzo de 2012
Un mes

Un mes desde que te fuiste, y parece una eternidad.
Sigo contando contigo, a cada instante.
No estoy en la nube. Ordeno nuestros últimos momentos.
Ya empiezo a adaptarlos a un orden narrativo.
Hoy he hablado de esos momentos.
Teresa me ha llamado y he explicitado cosas que ni siquiera había pensado.
Si no hubiera sido por esa neumonía que te quitó los últimos pulsos de vida, hoy seguirías en casa. Yo te llamaría y me desearía las buenas noches, o estaría llegando a tu lado para pasar el fin de semana contigo.
Siempre creemos que mañana haremos esto o aquello.
Nos parece que es predecible parte de nuestro futuro inmediato.
A algunos se les cruza algo en el camino. Tienen un accidente.
Si te hubieran dado de alta a tiempo. Si esos días no hubieran sido festivos y hubieras tenido continuidad en las personas que se hacían cargo de ti. Si...
Pero ocurrió.
No tenías las defensas a tono.
Ya te costaba quitarte las últimas infecciones.
Tu sistema inmunológico se quedaba a mínimos.
Sacabas agallas de la nada.
No te bastaron.
Soy una huérfana con casi sesenta años.
Hubiera querido tenerte siempre.
Una vez te lo dije.
Me miraste con esa cara de verdad propia de los momentos aparentemente intrascendentes.
Estábamos en la calle.
Tengo en mi memoria ese instante.
Muchos más aflorarán.
¡Mamá!
Nunca tendré tu mirada.
Nunca tu gesto.
Las imágenes que me rodean, de las muchas fotografías que te he ido haciendo, no tienen alma.
Se han vaciado como tu cuerpo que en sepulcro se está descomponiendo.
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