martes, 30 de diciembre de 2025

Novelarse 36

 


Este año 2024 empezó con una mudanza.

Agobio. Angustia.

Mi mente tiene otra mudanza mayor.

Libros. ¿Qué me hizo hacer de ellos el eje de mi vida?

Actualmente, aunque sigo comprando, no acumulo tanto. Primero porque no tengo un sitio espacioso para dejarlos. La suerte es que con eBiblio voy leyendo lo que busco.

Un fardo que sí o sí me quiero quitar de encima son las enciclopedias. Un lote difícil de transportar junto y de colocar.

Hace muchos años llené un carro de compra con cómics. No me los quisieron ni regalados. Los tiré al contenedor de papel.

Aún los lloro.

La adherencia emocional con aquellos que me dieron tan buenos ratos.

Mis primeros pasos lectores, en la infancia, fueron tebeos.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Novelarse 35

 


A veces te sorprendes al contrastar la idealización sobre alguien del que te hablaron o conociste sin conocer por estas pantallas, con sus textos y comentarios.

Ese etéreo ser es material. Con su imagen real reajustas el concepto.

Sin embargo, hace casi veinte años, cuando nos vimos y tocamos, aquellos que a diario entre nuestros blogs nos comunicábamos, nos reconocimos de inmediato y sentimos próximos.

Aquel alojamiento de blogs, como otros, dejó de estar a nuestro servicio. Naufragaron nuestros blogs, porque su esencia era esa comunicación que nos acercó y unió.

Éramos de myblog. Cada mañana nos encontrábamos y tocábamos en lo virtual la fibra de cariño y amistad.

Hubo un duelo. Lo que se pierde duele. Encontramos las redes sociales, pero nunca más fue lo mismo.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Novelarse 34

 BB

Con sus noventa y uno, diez menos que papá, pero a su misma edad, ha muerto uno de los iconos del cine francés.

Un día u otro le había de tocar.

Deseable que el tránsito no haya sido trágico.

Lo peor de irse no es irse, es cómo te vas.

Era niña que mi tío le traía a papá unas revistas de cine. Admiraban la belleza y el destape que en Francia estaba permitido.

Dejaban esas revistas encima del armario ropero de la habitación de mis padres. El único que entonces teníamos en casa. No necesitábamos más.

Cuando nadie estaba al quite yo cogía aquellas revistas y miraba lo que para ellos era picaresca.

Siempre me gustó el cine.

Creo que a ella la descubrieron en un festival de cine. Era una mujer sensual. Esa era la cualidad que les incitó para llevarla a la pantalla.

Creo que, como muchas, fue una mujer inteligente. 

Se destacó por el respeto a los animales.

Descanse en paz.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Novelarse 33

 


Mi tío M se quejaba.

No le entendían. Opinaban que a él se lo habían dado todo hecho.

Los que se fueron empezaron de cero.

Se buscaron la vida.

Con esfuerzos y trabajos.

Hicieron por sí y para sí.

A ellos, mis tíos, la casa y las tierras. Con los padres.

Eran malos tiempos para el campo. Tocó levantarlo y afianzar lo que había.

Cuando la vida les negó hijos, eran ellos y los ancianos padres.

Los parientes iban a pasar vacaciones.

Para ellos los duros inviernos.

El que se fue a Francia, volvió creyendo que allí tenía parte.

No se entendieron, pero como fue el último hizo y deshizo.

Tampoco tuvo descendencia. Así que lo que dejó de propio y de la casa familiar pasó a la mayor de las sobrinas, mi prima, que fue la que estuvo por él en sus últimos días.


miércoles, 24 de diciembre de 2025

Novelarse 32

 


Di clases en barrios de penuria.

Alumnado con vidas complejas.

Muchas veces nos dijimos que el tiempo que pasaban en el centro escolar era una oportunidad de calma.


Puedo evocar esos años. Esos encuentros. Aquellos y aquellas que amé y dejé marchar, porque eran no míos.

Les di lo que tenía. Nada les evité. 

Quise ser para ellos.

Mis creencias difusas se aparcaban y jugaba en su mundo, alimentando con versos y cuentos muchos momentos.

Mi primera Navidad de maestra tiene conexiones con uno de los libros leído en el año que está pronto a acabar.

Puedo nombrarlos en mi mente. No escribir su nombre aquí.

Hicimos adornos para adornar nuestro espacio. Villancicos y amor. Mucho amor.

Los años me han llevado lejos en el tiempo, pero mi memoria me regala gratos momentos.

Otras navidades de escuela.

Otros viajes de ida y vuelta. A la casa familiar que sólo puedo recordar. De aquello llegaron más y más imágenes. Fotos con las que pretendía congelar el instante fugaz.

Vídeos con nuestras voces y respirar.

Pero el mejor recuerdo es el que desde mi cerebro puedo evocar, aunque sea fugaz.

Ya nos llegó el día del encuentro.

Noche que aún tiene magia y fantasía para nuestros pequeños.

Estaremos allí, si nada lo impide.

Y mañana de nuevo.

Sus emociones llenarán el arca de nuestros recuerdos.


martes, 16 de diciembre de 2025

Novelarse 31

 La abuela le decía a mamá que se acostara y descansara, que la noche pariría un nuevo día.

Pienso que mamá tardaba en acostarse esperando encontrarse a papá dormido, para evitarlo. No porque lo rechazara, sino para prevenir nuevos embarazos.

Eran tiempos duros y no había sistemas seguros.

Supongo que se aplicaba irrigaciones y harían la marcha atrás.

A mí no me buscaron. Fui el efecto fallido de esas prevenciones.

Mi abuela C estuvo muy presente en mi infancia y primeros años de adolescencia.

Mi abuelo F es un recuerdo remoto. Llegaba con un cesto con verduras. Tomates, recuerdo más, porque me daba por comerlos tal cual.

Actualmente no los como. Tampoco ensaladas. Lo fui dejando y ya no me atrae. Fue un problema digestivo. Me lo aconsejaron hace unos años. Me va mejor así.

El otro abuelo estuvo muy presente. Creo que murió en un día frío de otoño. Yo tendría once años. Con él jugábamos al guiñote, mi hermano y yo. Dormía en casa de mi tía D, pero estaba casi siempre con nosotros.

Las ganancias y perdidas eran garbanzos, pero mamá era la banca y le daba perras gordas a cambio cuando terminábamos. Él siempre nos ganaba, pero disfrutábamos. A mí no me gusta el juego competitivo.

También jugábamos al parchís. Ese juego le gustó siempre a mamá. Creo que lo había jugado con su padre, mi abuelo F.

Posteriormente llegaron las damas y el dominó. Todos ellos en Reyes.

En aquel tiempo los juguetes no abundaban, pero los juegos con vecinos y vecinas no se acababan nunca.

Llegó la televisión. Debía tener unos diez años. El abuelo T se acercaba y miraba debajo.

En los programas para niños venían nuestros vecinos, al principio. Fuimos los primeros en tener un televisor en casa. Cuando lo fueron teniendo los otros se perdió mucha de esa actividad compartida.

La vida se fue transformando, al tiempo que yo fui pasando a ser una chica con otros intereses. El principal, leer.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Novelarse 30

 Tuve que reinventarme muchas veces. Huir del amargo y oscuro sentir. Vivir.

Inventar cada paso a dar.

Responder a la necesidad.

Escribir en sí es parte de esa cruzada.

Estar en armonía es la mejor traza.

Jugar con palabras y estos recursos nuevos que nos alcanzan.

Hubiera seguido caminos distintos si las cosas hubieran sido otras.

Cada cual traza o tiene ante sí su propio camino inevitable.

Hay momentos de dolor y nostalgia.


Hay muchos tropiezos.

Empezaré por el cambio a bien, cuando el profesor nos habló de los blogs. Participaba en un curso de verano de temática dirigida al alumnado. Ese fue un giro en mi vida. Dos días antes de cumplir los cincuenta y dos. El próximo año cumpliré veinte de esta presencia en pantallas.


Había ido pasando por otras actividades, pero hasta ese momento no di con la fundamental.


Dos quebradas tangentes me torcieron la ruta. Una mi salud y la otra dedicarme a mis padres mayores.

Por entonces llevé conmigo mi portátil. En su casa no había opción de internet. 


Mi salud me sacó de la vida entre amistades. Tuve que dejar de lado muchos encuentros. Tocaba cuidarse.

En el noventa y dos pasé por quirófano. 

Entonces, mi hermano y mis padres estuvieron a mi lado.


El dos mil marca frontera. 


sábado, 13 de diciembre de 2025

Novelarse 29

 Nuestros peques, que ya tienen ocho años, llevan días pensando en la noche del veinticuatro.

En mi caso, esa no era la cita. La mía era en enero.

A ellos se les ha complicado.

Este año no será fácil encontrarse en un mismo lugar.

La realidad es otra.

Imagino que cada uno presiona por su lado.

Son tres y se ven venir otro escenario.

Desde la lógica adulta es difícil ponerse en lo que a ellos les impulsa.

Mentes lógicas que aún sueñan con esa fantasía socializada.

A mí, mi hermano me desveló el secreto. Él siete años recién cumplidos y yo cinco.

No puedo revivir qué se perdió ese día. Aunque una impronta permanece. Una tragedia vivida.

Pasaron los años y en la vejez de mis padres, fui yo la que hizo de reina.

Actualmente, sin ellos, los días que se aproximan se cargan de muchos recuerdos.

La última con mamá y papá. A esa cena de Nochebuena vino mi hermano. Él sólo. Dijo que quería pasarla con nosotros. Al día siguiente volvimos al hospital. Esa noche de vigilia continuada es mi recuerdo. Atendiendo a mamá. En dos de febrero se terminó su ciclo. 

Todos los supuestos sobre papá no se cumplieron. La sobrevivió cuatro años.

Con él, su última Navidad fue dura. Cambiaba. Su mente se confundía. Costaba convivir. El camino se fue haciendo duro.

Acabó quedándose en casa.

La última salida en Semana Santa. El jueves.

En julio un golpe de calor lo llevó a una hospitalización y una infección respiratoria hospitalaria le cerró el camino. En septiembre, el día que hubiéramos celebrado su noventa y un cumpleaños, sepelio.

Desde que ellos no están, diez años. La fecha que se aproxima está cargada de ausencias. 

Nunca seré la misma.